UNIDAD 2.1. RIESGOS LIGADOS A LAS CONDICIONES DE SEGURIDAD

UNIDAD 2.1. RIESGOS LIGADOS A LAS CONDICIONES DE SEGURIDAD

 

2.1.4 Herramientas manuales y máquinas portátiles

REFERENCIAS LEGALES

– Real Decreto 1215/1997, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización por los trabajadores y trabajadoras de los equipos de trabajo

OBJETIVOS

  • Identificar las causas que son origen de daños para la salud debido a las her­ramientas manuales y máquinas portátiles.
  • Conocer las medidas de actuación frente a las mismas para reducirlas, mini­mizarlas o eliminarlas.

 

2.1.4 Herramientas manuales y máquinas portátiles.

Muchas actividades laborales que se llevan a cabo en la empresa se hallan expuestas a ries­gos mecánicos derivados del uso de herramientas manuales y portátiles. El uso de estas herramientas y máquinas puede provocar riesgos de diversa consideración para los usua­rios, si no se conocen adecuadamente sus condiciones de puesta en marcha, funciona­miento y parada.

De acuerdo con estas consideraciones, conocer los riesgos que la manipulación de estos aparatos y equipos pueden originar es un derecho y una obligación, cuyo cumplimiento constituye, sin duda, uno de los mejores medios para lograr unas condiciones de trabajo seguras en el ámbito laboral.

2.1.4.1 Herramientas manuales

La manipulación de herramientas manuales comunes como martillos, destornilladores, ali­cates, tenazas y llaves diversas, constituye una práctica habitual en las empresas.

Aunque a primera vista tales herramientas puedan parecer poco peligrosas, cuando se usan de forma inadecuada llegan a provocar lesiones (heridas y contusiones, principalmente) que de modo ocasional revisten cierta gravedad, hasta el punto de que un 7% del total de accidentes que se producen anualmente en España y un 4% de los calificados como graves, tienen su ori­gen en la manipulación de una herramienta manual. Si bien las causas que provocan estos acci­dentes son muy diversas, pueden citarse como más significativas las siguientes:

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  • Calidad deficiente de las herramientas.
  • Uso de herramientas inadecuadas para el trabajo realizado
  • Uso inadecuado de las herramientas para el trabajo que se realiza con ellas.
  • Falta de experiencia en su manejo por parte del usuario.
  • Mantenimiento inadecuado, así como transporte y emplazamiento incorrectos.

 

 

2.1.4.1.1  Riesgos

Los principales riesgos asociados a la utilización de las herramientas manuales son:

  • Golpes y cortes en manos ocasionados por las propias herramientas durante el trabajo normal con las mismas.
  • Lesiones oculares por partículas provenientes de los objetos que se trabajan y/o de la propia herramienta.
  • Golpes en diferentes partes del cuerpo por despido de la propia herramienta o del material trabajado.
  • Esguinces por sobreesfuerzos o gestos violentos.

2.1.4.1.2. Recomendaciones generales

De acuerdo con estas consideraciones, las recomendaciones generales para el correcto uso de estas herramientas, con el fin de evitar los accidentes que pueden originar, son las siguientes:

La empresa debe cuidar de que se sigan las siguientes pautas:

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  • Hay que seleccionar las herramientas correctas para cada trabajo y no usarlas para otros fines que no sean los suyos específicos, ni sobrepasar las prestaciones para las que técnicamente han sido concebidas. Por ejemplo, no se deben emplear los cuchillos como palancas, los destornilladores como cinceles, los alicates como martillos, etc.
  • Verificar el buen estado de conservación de las he­rramientas antes de usarlas (los mangos sin astillas, que no estén rotas ni oxidadas, etc.). Si presentan cualquier deficiencia, deben retirarse inmediatamente para su reparación o sustituirse por otra. Es importante realizar revisiones periódicas de las herramientas.
  • Transportar las herramientas de forma segura. Se deben llevar en cajas, maletas o bolsas, con los filos y las puntas protegidos. Para subir a una escalera, hay que transportarlas en una cartera, en una cartuchera fijada en la cintura o en una bolsa de bandolera y nunca colocarlas en los bolsillos.
  • Guardar las herramientas ordenadas, limpias y en un lugar seguro. El desorden dificulta la selección del utensilio preciso y conduce a que se usen otros menos adecuados. Se deben guardar en un lugar específico (cajones, cajas, maleta de compartimentos, armarios, paneles de pared o cuarto de herramientas) y no dejarlas en sitios altos porque pueden deslizarse y caer. En todos los casos, deben almacenarse con la punta y el filo protegidos.
  • Utilizar los equipos de protección personal necesarios, de acuerdo a la evaluación de riesgos: guantes para proteger las manos, gafas de protección cuando haya riesgo de proyecciones, etc.
  • El uso de herramientas manuales requiere formación de los trabajadores y trabajadoras a un nivel suficiente como para que puedan actuar de forma preventiva incluso ante imprevistos.

2.1.4.3 Recomendaciones específicas

A continuación se indican las recomendaciones a tener en cuenta, en el manejo de algunas herramientas manuales de uso más frecuente.

2.1.4.3.1 Alicates

Existen tres clases diferentes de alicates: universales, de puntas y de corte, debiendo seleccionarse los más apropiados para el trabajo que se pretende realizar.

Antes de utilizar unos alicates es preciso comprobar que no están defectuosos, siendo los defectos más frecuentes:

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  • Mandíbulas no enfrentadas correctamente, a causa de holguras en el eje de articulación por un mal uso de la herramienta.
  • Mellas en la zona de corte por forzar la herramienta con materiales demasiado duros.
  • Estrías desgastadas por el uso.

En cuanto a su utilización se recomienda:

  • No emplear esta herramienta para aflojar o apretar tuercas o tornillos, ya que deforman las aristas de unas y otros, ni para golpear.
  • Cuando se precise cortar un hilo metálico o cable, realizar el corte perpendicularmente a su eje, efectuado ligeros giros a su alrededor y sujetando sus extremos para evitar la proyección violenta de algún fragmento.
  • Cuando se usen los alicates para trabajos con riesgo eléctrico, deben tener sus mangos aislados.
  • No extender demasiado los brazos de la herramienta con el fin de conseguir un mayor radio. Si es preciso, utilizar unos alicates más grandes.

2.1.4.3.2 Cinceles

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Estas herramientas deben conservarse bien afiladas y con su ángulo de corte correcto. Con el fin de evitar riesgos innecesarios es preciso que el usuario efectúe su trabajo con el martillo sostenido adecuadamente, dirigiendo la mirada hacia la parte cortante del cincel y utilizando gafas de seguridad. Para proteger a otros trabajadores de las posibles proyecciones de partículas al utilizar esta herramien­ta, se recomienda instalar pantallas de protección.

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La cabeza del cincel debe estar libre de rebabas y su filo debe estar bien definido. Asimismo, deberá usarse el marti­llo de peso acorde con el tamaño del cincel. Un martillo lige­ro tiende a deformar la cabeza de la herramienta.

Cuando sea necesario afilar el cincel hay que evitar un calen­tamiento excesivo para que no pierda el temple. El rectificado se llevará a cabo en eta­pas o enfriándolo periódicamente con agua o fluido refrigerante.

La pieza sobre la que se trabaja debe estar firmemente sujeta.

Se aconseja utilizar un porta-cincel o un mago parachoques de caucho, ya que aísla del frío y evita el riesgo de contusiones en las manos en caso de golpe con el martillo.

2.1.4.1.3.3 Destornilladores

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Para trabajar correctamente con esta herramienta, debe escogerse el destornillador adecuado al tipo de tornillo que se desea apretar o aflojar, en función de la hendidura de su cabeza (ranura, cruz, estrella, etc.) así como de su tamaño, debiendo utilizarse siempre la medida mayor que se ajuste a dicha hendidura.

Antes de utilizar un destornillador debe comprobarse que se encuentra en buen estado, siendo los defectos más corrientes:

  • Presencia de grietas en el mango o cabeza deformada por mal uso, existiendo el riesgo de clavarse astillas en las manos.
  • Vástago suelto del mango o torcido, con riesgo de provocar heridas en la mano.
  • Boca de ataque o punta redondeada o mellada, siendo muy frecuente que resbale y origine lesiones en las manos

En cuanto a su utilización, una vez emplazada la punta del destornillador sobre la cabe­za del tornillo, el esfuerzo debe realizarse verticalmente, a fin de evitar que resbale la herramienta y pueda provocar lesiones.

La mano libre deberá situarse de forma que no quede en la posible trayectoria del des­tornillador. A este fin, la pieza que contiene el tornillo debe situarse en lugar firme y nunca debe sujetarse con la mano.

No utilizar el destornillador como palanca o cincel, porque además de propiciar el ries­go de lesiones diversas, se deteriora la herramienta.

Cuando un tornillo se resista a girar debe procederse a su lubricación y no forzar el des­tornillador con otra herramienta, como los alicates. Asimismo, cuando se gaste o redon­dee la punta de un destornillador, debe reparase con una piedra de esmeril o una lima, procurando que no pierda el temple por calentamiento. Esta operación deberá realizar­se con gafas de seguridad.

2.1.4.1.3.4 Formones

Las precauciones a tener en cuenta en el manejo de esta herramienta son las siguientes:

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  • La herramienta debe ir provista de un anillo metálico en el punto de unión entre el mango y la hoja.
  • Los formones que se manejan golpeándolos con un martillo, deben ir provistos de una protección metálica en la extremidad que se golpea.
  • Cuando se trabaja con esta herramienta, la pieza debe estar fuertemente sujeta a un soporte y el filo de la hoja no debe dirigirse a ninguna parte del cuerpo.
  • La parte cortante del formón debe estar siempre bien afilada.

2.1.4.1.3.5- Limas

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Son herramientas de uso muy frecuente en diversos lugares de trabajo. Se diferencian entre sí por su tamaño, el tipo de corte que pueden realizar (más fino o más grueso) en fun­ción de la distancia entre sus dientes y su sección transver­sal.

Como con cualquier herramienta manual, antes de empezar a trabajar con una lima deberá comprobarse que:

  • El mango no tiene astillas ni grietas
  • El cuerpo de la lima no está desgastado o sus dientes embotados
  • La espiga penetra suficientemente en el mango
  • La espiga no está torcida o lo que es lo mismo, el eje del mango y el de la espiga están alineados

Por lo que concierne al manejo de estas herramientas conviene tener presente los siguientes consejos de prudencia:

Cuando se deba colocar el mango a una lima, disponer de un mango con anillo o virola metálica en el punto de penetración de la espiga. A continuación, coger la lima con una mano protegida con guante de seguridad y golpear el mango contra el banco de trabajo o con un martillo.

Asegurar los mangos con frecuencia.

No usar la lima como palanca, ya que la espiga es blanda y se dobla fácilmente, mien­tras que el cuerpo es quebradizo, pudiendo partirse.

No golpearlas a modo de martillo.

Dado que las limas se oxidan con facilidad, se deben mantener limpias, secas y separa­das de las demás herramientas

Cuando se utilice una lima, empujarla hacia delante ejerciendo la presión necesaria y levantarla ligeramente al retroceder.

Siempre que los dientes estén embotados, debe limpiarse el cuerpo de la lima con una escobilla.

2.1.4.1.3.6 Llaves

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Estas herramientas son de uso muy extendido en trabajos mecánicos. Cuanto mayor es la abertura de la boca, mayor debe ser la longitud de la llave, a fin de conseguir el brazo de palan­ca acorde con el esfuerzo de trabajo de la herramienta.

Según el trabajo a realizar existen diferentes tipos de llaves, a saber: de boca fija, de cubo o estrella, de tubo, llave universal llamada también ajustable o llave inglesa y llave Allen.

Los accidentes con estas herramientas se originan cuando la llave se escapa del punto de operación y el esfuerzo que se hace sobre ella queda súbitamente interrumpido, pro­duciéndose un golpe. A ello puede contribuir una conservación inadecuada de la herra­mienta que suele originar los siguientes problemas:

  • Boca deformada o desgastada
  • Elementos de regulación deteriorados, sueltos o faltos de engrase
  • Bocas y mangos sucios de grasa

A continuación se indican algunos consejos de prudencia a tener en cuenta en el mane­jo de estas herramientas:

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  • Siempre que sea posible, utilizar llaves fijas con preferencia a las ajustables.
  • Elegir siempre la llave que se ajuste perfec­tamente a la cabeza de la tuerca que se desea apretar o aflojar.
  • Emplazar la llave perpendicularmente al eje de el riesgo de que resbale.
  • Para apretar o aflojar tuercas debe actuarse tirando de la llave, nunca empujando. En caso de que la tuerca no salga, debe procederse a su lubricación sin forzar la herramienta. Tampoco debe aumentarse el brazo de palanca de la llave acoplando un tubo para hacer más fuerza.
  • No deben utilizarse las llaves para golpear a modo de martillos o como palancas.
  • Estas herramientas deben mantenerse siempre limpias. En las ajustables es conveniente aceitar periódicamente el mecanismo de apertura de las mandíbulas.

2.1.4.1.3.7 Martillos

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Es la herramienta diseñada para golpear. Hay diversos tipos, entre los que cabe señalar: el de bola, el de peña, el de orejas o uñas, la maceta y la mandarria o martillo pesado.

Las condiciones peligrosas más frecuentes de un martillo defec­tuoso y los riesgos que éstas originan derivados de su manejo son:

  • Inserción inadecuada de la cabeza en el mango, pudiendo salir proyectada al golpear
  • Presencia de astillas en el mango que pueden producir heridas en la mano del usuario
  • Golpes inseguros que producen contusiones en las manos
  • Proyección de partículas a los ojos En el manejo de estas herramientas se recomienda:
  • Comprobar que la herramienta se encuentra en buen estado antes de utilizarla y que el eje del mango queda perpendicular a la cabeza.
  • Que el mango sea de madera dura, resistente y elástica (haya, fresno, acacia, etc.). No son adecuadas las maderas quebradizas que se rompen fácilmente por la acción de golpes.

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  • Que la superficie del mango esté limpia, sin barnizar y se ajuste fácilmente a la mano. Conviene señalar que a mayor tamaño de la cabeza del martillo, mayor ha de ser el grosor del mango.
  • Agarrar el mango por el extremo, lejos de la cabeza, para que los golpes sean seguros y eficaces.
  • Asegurarse de que durante el empleo del martillo no se interponga ningún obstáculo o persona en el arco descrito al golpear.
  • Utilizar gafas de seguridad cuando se prevea la proyección de partículas al manipular estas herramientas.

2.1.4.1.3.8 Sierras

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Son herramientas dentadas, diseñadas para cortar madera, metales o plásticos. Las recomendaciones generales para su correcto uso son:

  • Sujetar firmemente la pieza a cortar, de forma que no pueda moverse.
  • Mantener bien tensada la hoja de la sierra que se destine a cortar metales.
  • No serrar con demasiada fuerza, para evitar que la hoja se doble o se rompa.
  • Proteger adecuadamente en fundas, las hojas de sierra cuando se transporten, con el fin de que los dientes no provoquen lesiones.
  • Al empezar a cortar una pieza, la hoja de la sierra debe estar ligeramente inclinada y a continuación se arrastra la herramienta tirando de ella hasta producir una muesca. Nunca debe empezarse el corte empujando hacia delante. Cuando se esté llegando al final, se debe disminuir la presión sobre la hoja.
  • Al terminar el trabajo, se colgarán las sierras en la pared, especialmente las de cortar metal.

2.1.4.2 Máquinas portátiles

Las máquinas portátiles son aparatos mecánicos accionados por una fuente de energía (eléctrica, neumática o hidráulica) que generan en la herramienta un movimiento de rota­ción o de vaivén.

Las causas de los accidentes con este tipo de máquinas son muy similares a las indicadas para las herramientas manuales, es decir, deficiente calidad de la máquina; utilización ina­decuada; falta de experiencia en el manejo, y mantenimiento insuficiente, si bien en las máquinas portátiles hay que añadir además, las que se derivan de la fuente de energía que las mueve. Conviene precisar también que los accidentes que se producen con este tipo de máquinas suelen ser más graves que los provocados por las herramientas manuales.

Los riesgos más frecuentes que originan las máquinas portátiles son los siguientes:

  • Lesiones producidas por el útil de la herramienta, tanto por contacto directo, como por rotura de dicho elemento.
  • Lesiones provocadas por la fuente de alimentación, es decir, las derivadas de contactos eléctricos, roturas o fugas de las conducciones de aire comprimido o del fluido hidráulico, escapes de fluidos a alta presión, etc.
  • Lesiones originadas por la proyección de partículas a gran velocidad, especialmente las oculares.
  • Alteraciones de la función auditiva, como consecuencia del ruido que generan.
  • Lesiones osteoarticulares derivadas de las vibraciones que producen.

Por el tipo de movimiento de la herramienta, las máquinas portátiles pueden clasificarse en dos grupos:

  • De herramienta rotativa. En estas máquinas, la fuente de alimentación imprime a la herramienta un movimiento circular.
  • De percusión. La fuente de energía imprime a la herramienta en este tipo de máquinas un movimiento de vaivén.

2.1.4.2.1 Máquinas portátiles de herramienta rotativa

Dentro de las máquinas portátiles, las de herramienta rotativa son las más frecuentes, des­tacando las siguientes: amoladoras o radiales, sierras circulares y taladradoras, cuya des­cripción se aborda seguidamente, considerando los riesgos más característicos y su pre­vención.

2.1.4.2.1.1. Amoladoras o radiales

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Las radiales son máquinas portátiles utilizadas en la eliminación de rebabas (desbarbado), acabado de cordones de soldadura y amolado de superfi­cies.

El principal riesgo de estas máquinas estriba en la rotura del disco, que puede ocasionar heridas de diversa consideración en manos y ojos. También debe tenerse en cuenta el riesgo de inhalación del polvo que se produce en las operaciones de amolado, especialmente cuando se trabaja sobre superficies tratadas con cromato de plomo, minio, u otras sustancias peligrosas.

El origen de estos riegos reside en:

  • El montaje defectuoso del disco
  • Una velocidad tangencial demasiado elevada
  • Disco agrietado o deteriorado
  • Esfuerzos excesivos ejercidos sobre la máquina que conducen al bloqueo del disco
  • Carencia de un sistema de extracción de polvo

Conviene señalar que los discos abrasivos pueden romperse ya que algunos son muy frá­giles. Por ello, la manipulación y almacenamiento debe realizarse cuidadosamente,

observando las siguientes precauciones:

  • Los discos deben mantenerse siempre secos, evitando su almacenamiento en lugares donde se alcancen temperaturas extremas. Asimismo, su manipulación se llevará a cabo con cuidado, evitando que choquen entre sí.
  • Escoger cuidadosamente el grano de abrasivo, evitando que el usuario tenga que ejercer una presión demasiado grande, con el consiguiente riesgo de rotura. Conviene asegurarse de que las indicaciones que figuran en el disco, corresponden al uso que se le va a dar.
  • Antes de montar el disco en la máquina debe examinarse detenidamente para asegurarse de que se encuentra en condiciones adecuadas de uso.
  • Los discos deben entrar libremente en el eje de la máquina, sin llegar a forzarlos ni dejando demasiada holgura.
  • Todas las superficies de los discos, juntas y platos de sujeción que están en contacto, deben estar limpias y libres de cualquier cuerpo extraño.

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  • El diámetro de los platos o bridas de sujeción deberá ser al menos igual a la mitad del diámetro del disco. Es peligroso sustituir las bridas originales por otras cualesquiera.
  • Entre el disco y los platos de sujeción deben interponerse juntas de un material elástico, como papel, cuyo espesor debe estar comprendido entre 0,3 y 0,8 mm.
  • Al apretar la tuerca o mordaza del extremo del eje, debe hacerse con cuidado para que el disco quede firmemente sujeto, pero sin sufrir daños.
  • Los discos abrasivos utilizados en las máquinas portátiles deben disponer de un protector, con una abertura angular sobre la periferia de 180o como máximo. La mitad superior del disco debe estar completamente cubierta.
  • Cuando se coloca en la radial un disco nuevo es conveniente hacerlo girar en vacío durante un minuto y con el protector puesto, antes de aplicarlo en el punto de trabajo. Durante este tiempo no debe haber personas en las proximidades de la abertura del protector.
  • Los discos abrasivos utilizados en operaciones de amolado con máquinas portátiles
    deben estar permanentemente en buen estado, debiendo rechazar aquellos que se encuentren deteriorados o no lleven las indicaciones obligatorias (grano, velocidad máxima de trabajo, diámetros máximo y mínimo, etc.).

En lo concerniente a las condiciones de utilización, deben tenerse en cuenta las siguientes:

  • No sobrepasar la velocidad máxima de trabajo admisible o velocidad máxima de seguridad.
  • Disponer de un dispositivo de seguridad que evite la puesta en marcha súbita e imprevista de estas máquinas.
  • Asegurar la correcta aspiración de polvo que se produce en el transcurso de las operaciones de amolado. Hay radiales que llevan incorporado un sistema de extracción en la propia máquina.
  • Prohibir el uso de la máquina sin el protector adecuado, así como cuando la diferencia entre el diámetro interior del protector y el diámetro exterior del disco sea superior a 25 mm.
  • Colocar pantallas de protección contra proyecciones de partículas, especialmente cuando se realicen trabajos de desbarbado.
  • Parar inmediatamente la máquina después de cada fase de trabajo.
  • Indicar a la persona responsable del trabajo, cualquier anomalía que se detecte en la máquina y retirar de servicio, de modo inmediato, cualquier radial en caso de deterioro del disco o cuando se perciban vibraciones anormales funcionando a plena velocidad.
  • Evitar la presencia de cuerpos extraños entre el disco y el protector.
  • No trabajar con ropa floja o deshilachada.

En cuanto a los equipos de protección individual de uso obligatorio cuando se trabaja con este tipo de máquinas portátiles son los siguientes:

  • Gafas de seguridad de montura cerrada o pantalla protectora.
  • Guantes de seguridad contra cortes y abrasión.
  • Mandil especial de cuero grueso contra el contacto fortuito del disco con el cuerpo, cuando sea necesario adoptar posturas peligrosas.

2.1.4.2.1.2 Sierras circulares

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La sierra circular portátil se considera una de las herra­mientas portátiles más peligrosas. Se utiliza fundamen­talmente para realizar cortes en madera y derivados.

Los tipos de lesiones graves que producen estas máqui­nas son generalmente cortes en las manos, antebrazos y muslos.

La mayoría de los accidentes se producen cuando la hoja de la sierra queda bloqueada por el material que se
está cortando y la máquina es rechazada bruscamente hacia atrás. La causa de este acci­dente suele serla ausencia del cuchillo divisor o una adaptación defectuosa del citado útil.

Otro accidente que se produce con cierta frecuencia es el bloqueo de la carcasa de pro­tección en posición abierta, a causa de la presencia de virutas y serrín o de la rotura del muelle de retorno.

Las medidas preventivas más eficaces frente al riesgo de estos accidentes son:

  • Carcasa móvil de protección. Este elemento cubre de forma automática la hoja de la sierra, por debajo de la placa de apoyo, tan pronto queda libre aquélla, gracias al muelle de retorno. Ello permite retirar la máquina del punto de trabajo aunque la hoja esté girando todavía, sin riesgo de contactos involuntarios con las diversas partes del cuerpo o con objetos próximos.
  • Cuchillo divisor regulable. Cubre el borde de la hoja de corte por el lado del usuario y disminuye los efectos de un contacto lateral con aquélla. Asimismo, guía a la hoja de sierra y mantiene separados los bordes del corte a medida que éste se va produciendo, evitando así las presiones del material sobre el disco y el rechazo de la máquina hacia atrás. El cuchillo debe ser regulable en función del diámetro del disco, de forma que diste de los dientes 2 mm como máximo. Constituye un elemento protector complementario de la carcasa, ya que ésta, como se dijo, pude bloquearse por las virutas y el serrín o por la rotura del muelle de retorno.

En operaciones en las que se utilizan sierras circulares portátiles se recomienda el uso de gafas de seguridad, con el fin de evitar la proyección en los ojos de serrín y virutas.

2.1.4.2.1.3 Taladradoras

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La taladradora portátil es una máquina cuyo uso se encuentra ampliamente extendido en diversos sectores de actividad, siendo poco frecuentes y de escasa grave­dad los accidentes que se derivan de su manipulación.

Los accidentes que se producen por la manipulación de este tipo de herramientas tienen su origen en el bloqueo y rotura de la broca.

Como primera medida de precaución, deben utilizarse brocas bien afiladas y cuya velocidad óptima de corte corresponda a la de la máquina en carga.

Durante la operación de taladrado, la presión ejercida sobre adecuada para conservar la velocidad en carga tan constante como sea posible, evitan­do presiones excesivas que propicien el bloqueo de la broca y con ello su rotura.

El único equipo de protección individual recomendado en operaciones de taladrado son las gafas de seguridad, desaconsejándose el uso de guantes y ropas flojas, para evitar el riesgo de atrapamiento y enrollamiento de la tela.

2.1.422. Máquinas portátiles de percusión

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Entre las máquinas portátiles de percusión, una de las más comu­nes es el martillo neumático en sus más variadas versiones, utiliza­do en gran número de trabajos, adaptando en cada caso la herra­mienta más adecuada.

Los principales riesgos que se derivan del manejo de esta herra­mienta son los siguientes:

  • Lesiones osteoarticulares provocadas por las vibraciones debidas al efecto de retroceso.
  • Proyecciones de esquirlas y cascotes del material sobre el que se trabaja.
  • Rechazo y proyección del útil que se está empleando.
  • Hipoacusia a causa del ruido que se genera.

En lo que concierne a la prevención de estos riesgos cabe señalar que algunos fabricantes han logrado desarrollar sistemas percutores que minimizan el efecto de retroceso, redu­ciendo a su vez el nivel de ruido y el peso de la herramienta.

En cuanto al rechazo y proyección del útil puede evitarse mediante dispositivos de reten­ción emplazados en el extremo del cilindro del martillo.

Debe vigilarse con frecuencia el buen estado de dichos dispositivos, porque en caso de rotura pueden proyectarse fragmentos de metal sobre las personas que se encuentran en las inmediaciones.

Ante el riesgo de proyección de fragmentos del material sobre el que se acciona el martillo neumático, deben disponerse pantallas que protejan a las personas y puestos de trabajo del entorno.

Los usuarios de este tipo de herramientas deben ir provistos de casco, guantes, gafas de seguridad y protección auditiva.

2.1.4.2.3 Prevención de riesgos asociados a las fuentes de alimentación

– Energía eléctrica

Cuando se manipulen máquinas portátiles que funcionan con electricidad, se tendrán en cuenta los siguientes aspectos:

  • Estado del cable de alimentación (posibles daños en el aislamiento).
  • Aberturas de ventilación de la máquina despejadas.
  • Estado de la toma de corriente y del interruptor.
  • Estado del prolongador (posibles daños en el aislamiento).
  • Conexión a un cuadro eléctrico montado por un instalador cualificado, que disponga de interruptor diferencial de corte de alta sensibilidad y dispositivos de protección contra sobreintensidades.
  • Conexión de puesta a tierra, si se trata de una máquina de la clase I.
  • No exponer la máquina a la humedad o la lluvia, si no dispone de un grado especial de protección contra el contacto con el agua.
  • Avisar al supervisor para sustituir la máquina en caso de:
  • Aparición de chispas y arcos eléctricos
  • Sensación de descarga
  • Olores extraños
  • Calentamiento anormal de la máquina

– Energía neumática

Las máquinas que utilizan esta energía como fuente de alimentación no presentan en sí mismas ningún riesgo especial para el usuario y pueden utilizarse en atmósferas húmedas. En cuanto a los riesgos que comporta el uso de aire comprimido, se derivan básicamente de la instalación de distribución de éste (sobrepresiones, caídas bruscas de presión, infla­mación del vapor de aceite, etc.).

Las precauciones a tomar antes de la conexión de la máquina a la instalación son las siguientes:

  • Purga de las conducciones de aire.
  • Verificación del estado de los tubos flexibles y de los manguitos de empalme, evitando la presencia de dobleces, codos y bucles que obstaculicen el paso del aire.

Tras la utilización de una herramienta neumática, se adoptarán las siguientes medidas pre­ventivas:

  • Cierre de la válvula de alimentación del circuito de aire.
  • Apertura de la llave de admisión de aire de la máquina, a fin de que se purgue el circuito.
  • Desconexión de la máquina.

– Energía hidráulica

No es frecuente el uso de este tipo de energía como fuerza motriz de las máquinas portá­tiles, si bien las que la utilizan son menos ruidosas y provocan menos vibraciones que las neumáticas.

Entre las precauciones que deben adoptarse en las instalaciones de energía hidráulica, que funcionan a presiones superiores a 100 atmósferas cabe señalar las siguientes:

  • Las tuberías flexibles no deben someterse a esfuerzos de tracción o torsión. Por su parte, los manguitos de empalme deben presentar idénticas características a las de las tuberías, en cuanto a resistencia a la presión.
  • El fluido hidráulico utilizado en el circuito debe tener unas propiedades físicas, químicas y de lubricación acordes con las especificaciones establecidas por los fabricantes de los elementos de la instalación.
  • La instalación oleodinámica debe estar provista de elementos de filtrado del fluido hidráulico, que aseguren el funcionamiento de todos los elementos y muy especialmente, de los que desempeñan funciones de seguridad, como las válvulas.
  • La construcción e instalación de los acumuladores hidroneumáticos utilizados para absorber los llamados “golpes de ariete” o “puntas de presión” debe ser acorde con las normas vigentes sobre aparatos a presión.
  • Los fluidos hidráulicos que se utilicen deberán ser químicamente compatibles con los materiales de construcción del acumulador o de los revestimientos de protección.