RESIDUOS BIOLÓGICOS

Clasificación

Los residuos generados por actividades sanitarias se clasifican en:

Residuos sanitarios asimilables a residuos municipales o de tipo I

Son residuos sin ninguna contaminación específica. Se trata generalmente de residuos generados en estancias donde no hay actividad sanitaria: oficinas, cafetería, almacenes, salas de espera, jardines, etc. Han de seguir la misma vía de eliminación y tratamiento que los residuos sólidos urbanos.

Residuos sanitarios no específicos o de tipo II

Son residuos sobre los cuales se han de observar medidas de prevención en su manipulación, recogida, almacenaje y transporte, únicamente en el ámbito del centro sanitario. Constituyen una reserva importante de gérmenes oportunistas que, a través de un vector adecuado (el personal sanitario por medio de las manos, los antebrazos y el torso, por ejemplo), pueden afectar a los enfermos inmunodeprimidos. El almacenaje en el edificio debe realizarse en bolsas de galga superior a la de los residuos asimilables a residuos municipales. El transporte ha de ser diferenciado, aunque no su tratamiento final.

Estos residuos incluyen ropa y material de un solo uso contaminados con sangre, secreciones y/o excreciones, no englobados dentro de los residuos clasificados como residuos sanitarios específicos.

Residuos sanitarios específicos de riesgo o de tipo III

Son residuos sobre los cuales se han de observar medidas de prevención en la manipulación, la recogida, el almacenaje, el transporte, el tratamiento y la eliminación, tanto dentro como fuera del centro generador, ya que pueden representar un riesgo para la salud laboral y pública. Se pueden clasificar en:

  • Residuos infecciosos

Aquellos capaces de transmitir las enfermedades infecciosas que figuran en la tabla 13-12. En esta tabla se indican, a modo de ejemplo, los tipos de contaminación que ha de tener el residuo para que se considere capaz de transmitir la enfermedad.

  • Residuos anatómicos

Cualquier resto anátomico humano. No se incluyen los restos con entidad.

  • Sangre y hemoderivados en forma líquida

Recipientes que contengan sangre o hemoderivados, u otros líquidos biológicos. Se trata siempre de líquidos, en ningún caso de materiales manchados o que hayan absorbido estos líquidos.

  • Agujas y material punzante y cortante

Cualquier objeto punzante o cortante utilizado en una actividad que implique riesgo biológico, independientemente de su origen. Son ejemplos de ellos: agujas, pipetas, hojas de bisturí, porta y cubreobjetos, capilares y tubos de vidrio.

Tabla 13-12: RESIDUOS SANITARIOS ESPECÍFICOS CAPACES DE TRANSMITIR INFECCIONES
Enfermedades infecciosas (*) transmisibles por agentes patógenos contenidos en los residuos sanitarios infecciosos
(Grupo III)

  • Cultivos y reservas de agentes infecciosos

Residuos de actividades de análisis o experimentación microbiologica, como cultivos de agentes infecciosos y material de desecho en contacto con ellos: placas de Petri, hemocultivos, extractos líquidos, caldos de cultivo, instrumental contaminado, etc., y reservas de agentes infecciosos.

  • Residuos procedentes de animales infecciosos

Cadáveres, partes del cuerpo y otros residuos anatómicos, literas de animalario u otro material contaminante procedentes de animales de experimentación que hayan sido inoculados con los agentes infecciosos responsables de las infecciones que se citaron en la tabla anterior. Hay que tener en cuenta que muchos animales de experimentación no han sido infectados y, por lo tanto, los residuos asociados no han de ser catalogados como residuos específicos. En consecuencia, esta categoría tiene una incidencia baja en la generación total de residuos específicos en el laboratorio.

  • Vacunas vivas y atenuadas

Restos de estos medicamentos. No se incluyen los materiales de un solo uso manchados de medicamento.

Residuos tipificados en normativas singulares o de tipo IV

  • Residuos contaminados químicamente

Residuos citostáticos: restos de medicamentos antineoplásticos no aptos para el uso terapeútico y todo el material de un solo uso que haya estado en contacto con ellos. Por su peligrosidad, importancia cuantitativa y especificidad, destacan en el grupo de los residuos con contaminación química que se pueden generar en una actividad sanitaria.

  • Residuos químicos o contaminados con productos químicos

Se trata de materiales de composición muy diversa: disolventes, reactivos químicos, líquidos de revelado de radiografías, medicamentos desechados o caducados, lubricantes, etc. Para los residuos químicos de estas características, claramente diferenciados de los industriales , se aplican los principios de gestión de residuos tóxicos en pequeñas cantidades (RTPC) basada en criterios de minimización, reutilización, neutralización y eliminación. Este grupo incluye también los termómetros (mercurio) y las baterías y pilas. También para estos residuos, que pueden acabar siendo muy abundantes, se aplican criterios específicos de recogida, en el caso de los termómetros, y de recogida y selección en el caso de las baterías y pilas.

  • Residuos radiactivos

Su recogida y eliminación se enmarca en la reglamentación sobre actividades radiactivas y es competencia exclusiva de ENRESA (Empresa Nacional de Residuos Radiactivos, S.A.).

  • Restos anatómicos humanos con entidad

Cadáveres y restos humanos con entidad suficiente, procedentes de abortos u operaciones quirúrgicas. Su gestión está regulada por el Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria (Decreto 2263/1974).

Para un laboratorio no incluído en un centro sanitario, las instrucciones que se han de seguir para la gestión de los residuos con riesgo biológico son las que se refieren exclusivamente al grupo III.

Gestión de los residuos biológicos

La responsabilidad de hacer cumplir la normativa referente a la clasificación, la recogida, el almacenaje, o la cesión de los residuos sanitarios al transportista autorizado y, si es necesario, la referente al tratamiento y eliminación, corresponde normalmente al director o al gerente del centro sanitario que genera los residuos. En consecuencia y por lo que se refiere al laboratorio, de acuerdo con las misma filosofía, el responsable del laboratorio deberá: vigilar el cumplimiento de las disposiciones aplicables a las operaciones citadas anteriormente, informar al personal del laboratorio de los riesgos asociados a los residuos sanitarios y la forma de prevenirlos, tomar las iniciativas oportunas para conseguir la gestión correcta de los residuos con riesgo biológico y asimilables y tramitar a la Administración competente las informaciones y los datos que les sean solicitados, garantizando su exactitud.

Esto pasaría por las siguientes fases:

  1. Minimización en origen

El primer paso es limitar el uso de material desechable sólo para los trabajos que entrañen un peligro de infección y no existan alternativas técnicas seguras.

  1. Recogida

El sistema empleado dependerá de sus características, estableciendose un sistema de identificación y separación cuando se trate de materiales contaminados. En general, con los residuos contaminados o sobre los que se desconoce su potencialidad infectiva, se puede actuar de acuerdo con el siguiente protocolo:

  • Residuos sanitarios no especificados o de tipo II: La recogida se realizará en bolsas de galga no inferior a 220 mgr/cm2.
  • Residuos sanitarios específicos o de tipo III: Se deben recoger en recipientes rígidos específicos para este tipo de residuos. Los residuos cortantes y punzantes han de ser recogidos en recipientes impermeables, rígidos y a prueba de pinchazos, eliminándose una vez llenos los recipientes como residuos sanitarios específicos.

Almacenamiento

Los residuos sanitarios se podrán almacenar en el mismo edificio durante un periodo máximo de 72 horas, que se puede alargar a una semana si se dispone de un sistema de refrigeración (temperatura máxima de 4°C).

El lugar de almacenamiento debe estar ventilado, bien iluminado, debidamente señalizado, acondicionado para poder desinfectarlo y limpiarlo, y situado de manera que no pueda afectar a espacios vecinos. Se ha de poder cerrar y ha de tener fácil acceso desde el exterior. El almacén ha de estar protegido de la intemperie, de las temperaturas elevadas, de los animales, y el acceso sólo se permitirá al personal autorizado.

En caso de no disponer de un sistema de tratamiento propio, las operaciones de carga de los vehículos de transporte se deben realizar en condiciones de seguridad, limpieza y agilidad, disponiendo al efecto los espacios y medios que sean necesarios. Estas instalaciones deben permitir una fácil limpieza y desinfección.

Transporte

Es recomendable que los residuos sean transportados al almacén de residuos sanitarios en un periodo máximo de 12 horas. Los contenedores o estructuras de soporte y sistemas de transporte han de limpiarse en lugares adecuados con agua a presión y detergentes.

Asimismo es recomendable que, tanto los sistemas de transporte como los contenedores, sean estructuras sin rincones, que faciliten al máximo el proceso de limpieza. No se han de dejar bolsas ni recipientes de residuos en lugares no previstos, si no es la zona donde se han producido, o bien en el almacén. Es necesario delimitar las zonas intermedias de almacenaje de los residuos. Uno de los problemas más importantes durante el transporte de los residuos intracentro es la rotura de las bolsas. Para evitarlo es recomendable utilizar bolsas de galga adecuada (nunca inferior a 220 mg/cm2), no almacenar las bolsas unas encima de otras (las bolsas han de estar una al lado de la otra sobre una superficie horizontal), no comprimir las bolsas dentro de la estructura o carro de transporte ni sobrepasar el nivel que permita el cierre de la tapa del carro y no arrastrar nunca las bolsas por el suelo, empleándose los sistemas de transporte adecuados.

El personal que transporta los residuos ha de llevar guantes resistentes a los pinchazos por agujas, vidrios y otros materiales punzantes, pero que a la vez se adapten y sean cómodos. Este personal ha de disponer de un uniforme exclusivo para este trabajo y en el momento de terminarlo ha de tener a su disposición un baño con ducha y un uniforme limpio. Siempre que en la manipulación se sospeche que pueden producirse aerosoles o salpicaduras se han de utilizar gafas y mascarilla.

Tratamiento y eliminación

El tratamiento y eliminación de los residuos sanitarios del grupo III y citostáticos debe atender a criterios de inocuidad, asepsia y salubridad, con el fin de garantizar la eliminación de los gérmenes patógenos y la protección del medio ambiente.

Los residuos del grupo III se podrán eliminar mediante incineración, teniendo en cuenta los aspectos anteriormente expuestos. También se podrán eliminar como residuos asimilables a los municipales, siempre que hayan sido previamente tratados mediante esterilización, por vapor caliente a presión por técnica de autoclave, es decir, mediante acción desinfectante por proceso fraccionado de vapor al vacío.

El mejor método de eliminación de la sangre, derivados y secreciones orgánicas es verterlos por un desagüe conectado a la red de saneamiento. No es necesaria su desinfección. Se ha de tener en cuenta que los colectores y cloacas están concebidas para recibir grandes cantidades de materias orgánicas infecciosas.

Por otro lado, estos residuos biológicos líquidos representan un volumen muy pequeño en comparación con las materias orgánicas fecales que se elimina normalmente por la red de saneamiento. La única excepción a esta práctica la constituyen los residuos sanitarios específicos líquidos procedentes de personas con infecciones no endémicas en España y los cultivos líquidos de microbiología, que han de tratarse como residuos sanitarios específicos sólidos.

Es importante que el vertido por el desagüe se haga con mucho cuidado, de forma que se eviten al máximo las salpicaduras y la formación de aerosoles. Por lo tanto, si el recipiente con líquido biológico es difícil de abrir, no se ha de intentar agujerearlo o forzarlo, sino que se ha de eliminar como residuo sanitario específico sólido grupo III.

En España, las disposiciones legales de diversas Comunidades Autónomas incluyen una relación de enfermedades transmisibles, así como los residuos que a partir de ellas se generan. Estas listas están sometidas a revisiones periódicas de acuerdo con la evolución de los conocimientos epidemiólogicos y de los avances técnicos. En la práctica, el riesgo potencial más elevado se centra en enfermedades de escasa frecuencia entre la población. Cabe destacar entre éstas: el antráx, el muermo, las producidas por virus del grupo de las fiebres hemorrágicas africanas (enfermedad de Marburg, la fiebre hermorrágica de Ébola y la fiebre de Lassa) y las enfermedades lentas producidas por agentes convencionales (Creutzfeld-Jacob).

Por último, la eliminación de residuos citostáticos debe realizarse mediante neutralización química o incineración a una temperatura que pueda garantizar su destrucción, aplicando los principios del sistema de gestión de RTPC, anteriormente comentados.