CAPÍTULO 7: LA PROTECCIÓN INDIVIDUAL FRENTE A LOS RIESGOS EN HIGIENE INDUSTRIAL

GENERALIDADES

Se entiende por protección personal o individual la técnica que tiene como objetivo el proteger al trabajador frente a agresiones externas, ya sean de tipo físico, químico o biológico que se pueden presentar en el desempeño de su actividad.

Los contaminantes químicos penetran en el organismo a través de diferentes vías: respiratoria, cutánea y parenteral. La protección individual se basa en impedir que estos contaminantes penetren por dichas vías mediante una serie de elementos de filtraje y/o retención.

Esta técnica constituye el último eslabón de la cadena preventiva entre el hombre y el riesgo, resultando de aplicación como técnica de seguridad complementaria de la colectiva, nunca como técnica sustitutoria de la misma.

Cuando el uso de las técnicas colectivas no resulta posible o conveniente, como medida complementaria de ella, se deberá recurrir a la protección individual.

La misión de la protección individual no es la de eliminar el riesgo de accidente, sino de reducir o eliminar las consecuencias personales o lesiones que éste pueda provocar en el trabajador.

La protección personal constituye una de las técnicas de seguridad operativas que presenta una mayor rentabilidad si se tiene en cuenta su generalmente bajo coste al grupo de protección que presenta su correcto uso.

LA LEGISLACIÓN EN ESPAÑA.

Actualmente existe el R. D. 773/1997, de 30 de Mayo, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual (BOE n.° 140 de 12 de Junio y el posterior n.° 171 de 18 julio de 1997, para corrección de erratas).

Según la normativa vigente, se definen los Equipos de Protección Individual (EPI) como cualquier equipo destinado a ser llevado o sujetado por el trabajador para que le proteja de uno o varios riesgos que puedan amenazar su seguridad o su salud en el trabajo, así como cualquier complemento o accesorio destinado a tal fin.

De la definición anterior se excluye;

  1. La ropa de trabajo corriente y los uniformes que no estén específicamente destinados a proteger la seguridad y la salud de los trabajadores,
  2. Los equipos de los servicios de socorro y salvamento,
  3. Los equipos de protección individual de los militares, de los policías y de las personas de los servicios de mantenimiento del orden,
  4. Los equipos de protección individual de los medios de transporte por carretera,
  5. El material de deporte,
  6. El material de auto defensa o disuasión,
  7. Los aparatos portátiles para la detección y señalización de los riesgos y de los factores de molestia.

Por otro lado, se recuerda en lo expuesto anteriormente, que los equipos de protección individual deberán utilizarse cuando los riesgos no se puedan evitar o limitarse suficientemente a través de otras medidas preventivas.

Esta filosofía de utilización de la protección individual la convierte en una medida preventiva de carácter excepcional, es decir, que debe recurrirse a ella cuando no es posible eliminar el riesgo de otra forma o como complemento de otras actuaciones. Es el caso de trabajos de tipo esporádico o en especiales condiciones (mantenimiento, limpieza) o en operaciones de corta duración. También en aquellas situaciones en las que es aconsejable su uso, junto con otras medidas preventivas.

Esta limitación de uso se justifica sobre todo por el hecho de que la protección individual deja la situación ambiental tal y como estaba sin modificarla y por lo tanto sin mejorarla y si existe un cierto contaminante en el ambiente, este permanece en la misma concentración e intensidad.

Normas legales que regulan su uso y certificación

El carácter de última protección que diferencia a un EPI de otros medios de protección, obliga a las Administraciones de los diferentes países a vigilar su calidad, y a otorgar certificaciones que legitimen su uso.

Desde 1974, la Orden Ministerial de 17 de Marzo ha venido regulando en España la homologación de los medios de protección, y sucesivas Resoluciones de la Dirección General de Trabajo establecieron lo que se denomina Normas Técnicas Reglamentarias (MT) que describen para algunos EPI las pruebas de ensayo que deben superar para ser homologados y, por tanto, serles permitido su uso. Esta legislación, sin embargo, hubo de ser modificada al incorporarse a la UE.

La adaptación de la legislación de los países miembros de la UE en el tema de EPI se basa en las Directivas 89/686/CEE y 89/656/CEE, que tratan respectivamente de la aproximación de las legislaciones de los estados miembros relativas a los equipos de protección individual y de las disposiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización por los trabajadores de EPI.

La primera de ellas ha sido traspuesta en nuestro país por el R.D. 1407/92 (BOE de 28 de Diciembre de 1992), que regula las condiciones de comercialización y libre circulación intercomunitaria de los equipos de protección individual y deroga las Normas Técnicas Reglamentarias y la Orden Ministerial mencionadas.

Esta nueva legislación establece la obligatoriedad de que un prototipo de cada EPI sea sometido al examen «CE de tipo» por un organismo de control oficialmente reconocido como tal (notificado), que garantice la eficacia del producto según las normas
técnicas vigentes. En el caso de EPI que deban proteger los riesgos graves ( protección respiratoria, por ejemplo), se exige el control de calidad de la fabricación por uno de los organismos citados. El cumplimiento de este requisito viene indicado por la marca de conformidad CE, que se otorga solo a los equipos que superen los mencionados controles.

Según el EPI pertenezca a la Categoría I (protección frente a riesgos mínimos), II (protección contra riesgos graves) o III (protección contra riesgos muy graves o mortales), el marcado CE se realizará de acuerdo a la figura siguiente:

CATEGORÍA I: CE
CATEGORÍA II: CE – 96
CATEGORÍA III: CE – 96-YYYY
96: Año de colocación del marcado CE de Tipo en el EPI YYYY: Número distintivo del Organismo Notificado que interviene en la fase de producción como se indica en el Art. 9 del R.D. 1.407/1992

Figura 7-2: MARCADO CE

BREVE DESCRIPCIÓN DE LOS EPI’S DE USO MÁS HABITUAL

EPI frente a agresivos químicos.

Según se vio en el capítulo de Toxicología Laboral la absorción de un contaminante químico (tóxico), es decir, su incorporación desde el medio externo al organismo y al torrente circulatorio (medio interno) suele hacerse por la vía respiratoria y por la vía cutánea.

Es por ello, que la protección individual frente a agresivos o contaminantes químicos se enfoque especialmente a los EPIs que protegen particularmente el aparato respiratorio y la piel.

Absorción de tóxicos por vía inhalatoria.

La vía inhalatoria constituye la ruta de absorción más frecuente y de mayor trascendencia en Toxicología Laboral. Es también la más rápida, al menos para gases, vapores de líquidos volátiles y aerosoles líquidos.

De todos es conocido que el aire inspirado contiene ciertas cantidades de polvos atmosféricos e industriales, humo de tabaco, etc. Teniendo en cuenta que un adulto respira entre 10.000 y 20.000 litros diarios de aire, podemos deducir que los gases y partículas que penetren en el organismos con este volumen de aire son potencialmente peligrosos. La vía de entrada de sustancias tóxicas en el mundo laboral es, como acabamos de mencionar, precisamente la respiratoria y son causa de numerosas enfermedades pulmonares, así como del agravamiento de enfermedades de base. Por esta vía respiratoria, el hombre se encuentra expuesto a virus, bacterias, humos, polvos vapores, aerosoles contaminantes… Todas estas exposiciones pueden ser toleradas por el receptor normal, pero cuando resultan excesivas, como sucede en algunas situaciones laborales, o bien si las defensas del receptor están disminuidas por otros factores previos, las partículas inhaladas pueden provocar graves molestias, incapacidad e incluso la muerte.

Absorción de tóxicos por vía cutánea.

Al contrario de lo que ocurre por las otras vías de absorción, el tóxico que ingresa por esta vía necesita atravesar muchas capas de células para llegar a la zona de la dermis en donde se encuentran los capilares.

Sin embargo, y a pesar de la eficaz barrera multicelular que constituya la piel, la absorción a concentraciones frecuentes en la industria puede ser muy considerable. Para ello, el xenobiótico tiene que ser más o menos soluble en los estratos de distinta naturaleza química que se encuentra a su paso.

EPI para la vía respiratoria

Son aquellos que tratan de impedir que el contaminante penetre en el mismo a través de la vía respiratoria. Técnicamente se pueden clasificar en equipos dependientes e independientes del medio ambiente.

– Equipos de protección individual dependientes del medio ambiente: No pueden utilizarse cuando el aire es deficiente en oxígeno, ni en aquellos casos en los que las concentraciones del contaminante sean muy elevadas.

Este tipo de equipos se caracterizan porque el aire que respira el usuario no es el del ambiente de trabajo. Se clasifican en:

  • Equipos semiautónomos,
  • Equipos autónomos.

a) Los equipos semiautónomos.

Utilizan el aire de otro ambiente diferente del de trabajo, no contaminado y transportado a través de una canalización (manguera) o proveniente de recipientes a presión no portátiles, Disponen de un adaptador facial de tipo máscara. El aire puede ser aspirado a voluntad a través de la manguera de aspiración o suministrado a presión mediante un compresor o desde botellas de aire comprimido. Esto equipos se utilizan para trabajos en ambientes con muy altas concentraciones de contaminantes o pobres en oxígeno, donde no es necesaria una gran

autonomía de movimientos. Los trabajos en pozos o en espacios confinados pueden ser ejemplos de situaciones donde se emplean los EPI’s semiautónomos.

b) Los equipos autónomos.

Son aquellos en los que el sistema suministrador de aire es transportado por el usuario, por lo que tienen gran libertad de movimientos. Su empleo está recomendado cuando el aire no es respirable y se requiere autonomía y libre de movimientos. Constan del adaptador facial correspondiente y recipientes portátiles con aire a presión.

Todos los EPIs de protección respiratoria tienen una característica común al producir incomodidad en el usuario e incrementar la fatiga de trabajo. Es por ello por lo que su utilización debe limitarse en el tiempo. En otros casos, solo podrán ser empleados por trabajadores debidamente formados y con experiencia suficiente.

 

 

 

 

Figura 7-7: REQUISITOS SOBRE EL EMPLEO DE PROTECCIONES RESPIRATORIAS DEPENDIENTES DEL MEDIO AMBIENTE

Equipos independientes del medio ambiente: Utilizan el aire ambiente y lo purifican, es decir, retienen o transforman los contaminantes para que el aire sea respirable.

Un equipo de estas características tiene dos partes claramente diferenciables:

  • El adaptador facial
  • El filtro

a) El adaptador facial.

Tiene la misión de crear un espacio herméticamente cerrado alrededor de las vías respiratorias, de forma que el único acceso del aire sea a través del filtro.

Existen tres tipos de adaptadores faciales:

  • Máscara,
  • Mascarilla,
  • Boquilla

La máscara cubre la boca, la nariz y los contaminante tiene poder irritante, a fin de evitar su efecto sobre la mucosa ocular o en cualquier caso cuando pueda penetrar a través de ella.

La mascarilla cubre la nariz y la boca solamente.

La boquilla ofrece una conexión entre la boca y el filtro y dispone de un sistema que impide la entrada de aire no filtrado por la nariz (pinza). Por la incomodidad que supone, su utilización se limita a las situaciones de emergencia.

Los adaptadores faciales deben tener una serie de propiedades que se les exige a la hora de certificar u homologar su calidad; las principales son las siguientes:

  • Máxima hermeticidad.
  • Resistencia mínima al paso del aire.
  • Materiales de fabricación adecuados.
  • Visibilidad máxima en máscaras.
  • Máximo confort de utilización.

Siendo de ellas la más importante la hermeticidad.

b) Los filtros.

Tienen la misión de purificar el aire y eliminar o minimizar su contaminación.

Se pueden clasificar en tres tipos:

  • Filtros mecánicos,
  • Filtros químicos,
  • Filtros mixtos.

Los filtros mecánicos retienen el contaminante poniéndole trabas físicas para que no pase. Se emplean para polvo, humos o aerosoles.

Los filtros químicos realizan su misión filtrante disponiendo en su interior de alguna substancia química cuya misión es retener el contaminante absorbiéndolo o reaccionado con él. Los filtros químicos son específicos para una sustancia o grupo de sustancias de parecidas características químicas.

Los filtros mixtos realizan consecutivamente la acción de los filtros mecánicos y de los químicos.

Los filtros se clasifican en dos categorías según dos propiedades fundamentales:

  1. la resistencia al paso del aire,
  2. su permeabilidad al contaminante.

La resistencia al paso del aire se mide a través de la pérdida de carga y cuanto más pequeña es, más cómoda resulta la utilización del filtro.

La segunda propiedad se denomina también «penetración», que es la concentración del contaminante que atraviesa el filtro. Naturalmente la clasificación de los filtros otorga la mejor categoría o clase a aquellos cuya pérdida de carga y penetración es menor.

Otra característica de los filtros es su vida media, que es el tiempo que tarda un filtro en alcanzar la máxima penetración admisible para una concentración conocida.

 

 

c) Mascarilla autofiltrante.

Reúne, en un solo cuerpo inseparable, el adaptador facial y el filtro. Estas mascarillas solo son adecuadas para actuar como filtro mecánico (polvo, aerosoles) pero no son indicadas para protegerse de gases o vapores.

La ventaja de estos protectores es su bajo peso y poca pérdida de carga, lo que las hace más cómodas que las mascarillas convencionales, aunque en general, su nivel de protección sea menor.

d) El casco con aporte de aire filtrado.

Otra modalidad de EPI peculiar en su concepción, pero que está siendo muy utilizado en algunos trabajos (agricultura) es el casco con aporte de aire filtrado, cuya principal ventaja reside en que el usuario no ha de vencer pérdida de carga alguna. Consiste en un casco con pantalla facial transparente por cuyo interior desciende una cortina de aire filtrado a través de un mecanismo que el usuario transporta en su cintura o en el propio casco.

EPI via dermica.

Las manos y los brazos son las partes del cuerpo que suelen entrar en contacto con las sustancias químicas con mayor frecuencia, pero no hay que olvidarse de la posible impregnación de la ropa, que de no sustituirse con rapidez puede constituir un riesgo, ya no a largo plazo sino también a corto. El uso de mandiles o ropa impermeable puede prevenir el riesgo.

Frente a la posibilidad de contacto dérmico, la utilización de los EPI’s es en muchas ocasiones el sistema de prevención más utilizado. A diferencia de los protectores de las vías respiratorias, su uso no supone una gran incomodidad o fatiga. Esto y el hecho de que a menudo sea la única solución razonable para prevenir un riesgo, origina una mayor tendencia a su utilización sin límite de tiempo.

Los guantes son las prendas idóneas para proteger manos. Los guantes de protección frente a agresivos químicos se fabrican de diferentes materiales (neopreno, PVC, PVA nitrilo, butilo, etc…). El material del que se componen los guantes es resistente frente a ciertos compuestos, pero no frente a otros. A la hora de elegir un guante es preciso conocer las sustancias frente a las que debe proteger.

Resistencia Química: E=Excelente, B=Buena, M=Mala, R=Regular, I=Inferior, NC=No comprobado

Tabla 7-1: RESISTENCIA QUÍMICA DE LOS GUANTES

La certificación de un guante de protección exige unos mínimos de resistencia a la tracción y a la perforación que garantice la integridad del mismo en situaciones normales de trabajo y los clasifica en según los productos frente a los que protege.

Otra característica a tener en cuenta en la elección de los guante son por ejemplo, la longitud del manguito (zona que forma el guante desde el borde superior hasta la muñeca), así como el forro o revestimiento. Debe buscarse la comodidad a igualdad de características protectoras.

La merma en el sentidodel tacto que ocasiona el uso de guantes es un impedimento para la realización de algunos trabajos. En estos casos, si el riesgo lo justifica, es necesario optar por la utilización de guantes de menor espesor aunque no sean los más adecuados para el contaminante presente, con la precaución de aumentar la frecuencia del cambio de los mismos.

En cualquier caso, el uso de guantes o de cualquier otro EPI debe ir precedido de una revisión visual para detectar cualquier defecto en su integridad y proceder en su caso al cambio.

Todos los EPI’s deben ser de uso Personal, pero en aquellos casos que razonablemente se vea justificado, se puede compartir su uso siempre que se establezca la norma de proceder a su limpieza y desinfección una vez empleados.

UTILIZACIÓN Y MANTENIMIENTO

Para su utilización correcta deberán seguirse las normas fijadas por la empresa, la cuál deberá informar al trabajador sobre los riesgos a cubrir y la necesidad de su uso,
debiendo hacer ver al usuario la necesidad de su empleo correcto para proteger su salud antes de recurrir a la autoridad de la empresa.

Por otra parte, todo EPI requiere de un mantenimiento adecuado de cara a garantizar su correcto funcionamiento. Esto deberá tenerse en cuenta, manteniéndolos siempre revisados, limpios, reparados o renovados cuando sea necesario, debiendo seguirse para ello las normas que sobre el particular deberán suministrar los fabricantes.

En el mencionado R.D. 773/1997 se incluyen varios anexos en los que señalan.

  • Esquema indicativo para el inventario de riesgos con el fin de utilizar los EPI.
  • Lista indicativa de EPI.
  • Lista de actividades o sectores de actividades que puedan requerir la utilización de EPI.

OBLIGACIONES DE LOS EMPRESARIOS, FABRICANTES Y USUARIOS.

Vienen claramente delimitadas en el ya citado R.D. 773/1997.